domingo, 30 de noviembre de 2014

Nunca 12




De cinco a diez nunca fueron más de siete.

Sientas o sientes, la silla sigue mirando recelosa al balancín mientras maldice entre dientes el vértigo del balanceo que cala.

Se mueve porque cojea; avanza cuando tiembla,
temblor estático;
tinieblas.

Ni mirar, ni el que ver, 
ni el como, ni el cuando, ni el quizás, ni el tal vez,
escepticismo solapando la incogruencia,
obstinado La sostenido,
con su presteza,
La que se ha ido
con mi entereza.

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