sábado, 20 de junio de 2015

Tan mío

Vivir en precipicios
al borde del rescate
fue siempre mi grito de guerra.

Qué locuaz el silencio
de una soledad
cronometrada en ausencias
que aun acompañada
está tan sola
como aquel aguacero
en plena sequía
que vaticina tormenta.

Porque conozco
todo lo que mi desconocimiento ignora
que si no
quizá
dejaría de perseguir
mirando atrás
para cimentar raíces rotas
antes de irme por las ramas.




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